Hogares a medida

Hogares a medida

 “Trajes a Medida” se inspira en la reinterpretación del rol arquitectónico, donde el arquitecto y el estudio asumen un papel activo y multifuncional, que va desde el diseño hasta la promoción y la gestión. Este enfoque surge de la necesidad de SUMA de trascender el papel tradicional del arquitecto como proveedor de servicios, para convertirse en impulsor de una cooperativa de viviendas que toma en cuenta, desde la concepción inicial del proyecto, el bienestar y las necesidades específicas de los futuros habitantes.

El concepto de “Trajes a Medida” responde a la idea de personalización total, un proceso inspirado en el diseño ergonómico y el enfoque de adaptación que la ergonomía busca en relación con los espacios que habitamos. En este sentido, la ergonomía aplicada a la arquitectura permite que los espacios respondan no solo a los requerimientos físicos, sino también a los psicológicos y emocionales de quienes los habitan. Estudios como los de Cañas y Sánchez (2006) en «Ergonomía y arquitectura: hacia la comprensión de espacios habitables» argumentan que, al incorporar principios ergonómicos en el diseño de vivienda, se pueden crear espacios que optimicen la eficiencia y comodidad para los usuarios en función de sus características específicas. Esto va más allá de una respuesta a las dimensiones físicas, e incluye también el cómo las personas interactúan con el espacio, cómo se sienten y cómo sus necesidades varían a lo largo del tiempo.

Our-Shelves-Houses, con su sistema de cooperativa, permite la colaboración directa entre los arquitectos y los futuros habitantes, proporcionando una plataforma para la ergonomía aplicada en la personalización del hogar. Cada una de las ocho viviendas del proyecto está diseñada como una unidad independiente que puede adaptarse en función de las necesidades y características de cada familia. La estructura del edificio se basa en un sistema de madera laminada de alta calidad, lo cual no solo ofrece sostenibilidad, sino que también facilita la creación de espacios personalizados mediante el uso de técnicas tradicionales de ebanistería a gran escala. De esta manera, el diseño se convierte en un “traje a medida” donde los detalles, desde la altura de las estanterías hasta la orientación de los espacios de trabajo, responden a la ergonomía específica de los usuarios, siguiendo un proceso similar al de un sastre al crear una prenda personalizada.

En términos de organización espacial, el proyecto adopta una disposición de dúplex escalonados que optimiza tanto la funcionalidad como la experiencia espacial, aprovechando al máximo la luz natural y la ventilación cruzada. Esta configuración permite evitar las plantas intermedias convencionales y generar un flujo de circulación interna fluido, donde la escala ergonómica se adapta a las diferentes actividades y a los diferentes niveles de interacción social. Según Panero y Zelnik en «Las dimensiones humanas en los espacios interiores» (1979), la disposición de los espacios debe considerar tanto el movimiento corporal como la adaptación a los contextos de convivencia, lo que en Our-Shelves-Houses se logra mediante un diseño de espacios interconectados que permiten tanto privacidad como cohesión familiar, creando una experiencia ergonómica de confort y practicidad.

Por otro lado, el uso de la madera como material estructural añade una dimensión ergonómica sensorial al proyecto. La madera, al ser un material cálido y de baja transmitancia térmica, contribuye al confort térmico y táctil, factores que influyen en el bienestar y que están relacionados directamente con la percepción ergonómica del espacio. Estudios sobre el impacto de los materiales naturales en la salud y el confort de los usuarios (Ikei et al., 2017) muestran que el uso de madera en interiores contribuye a reducir el estrés y mejora la calidad del aire, potenciando así un ambiente saludable y acogedor. Esta elección de materiales, junto con la estructura abierta y adaptable, convierte a la madera en un elemento funcional y simbólico, un soporte que estructura y socializa el espacio, adaptándose y transformándose para satisfacer las necesidades y deseos de cada familia.

La idea de estructura socializadora también se ve en los elementos que ayudan a la protección solar, la privacidad y la organización del espacio. Los paneles de madera no solo cumplen con funciones estructurales, sino que también integran elementos de mobiliario y almacenamiento que facilitan el uso eficiente del espacio sin comprometer la estética o el confort. Esta organización permite un diseño interior que no solo maximiza el espacio disponible, sino que también da lugar a una configuración ergonómica y funcional que responde a la manera en que los usuarios interactúan cotidianamente con su entorno.

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El concepto de “Trajes a Medida” responde a la idea de personalización total, un proceso inspirado en el diseño ergonómico y el enfoque de adaptación que la ergonomía busca en relación con los espacios que habitamos. En este sentido, la ergonomía aplicada a la arquitectura permite que los espacios respondan no solo a los requerimientos físicos, sino también a los psicológicos y emocionales de quienes los habitan. Estudios como los de Cañas y Sánchez (2006) en «Ergonomía y arquitectura: hacia la comprensión de espacios habitables» argumentan que, al incorporar principios ergonómicos en el diseño de vivienda, se pueden crear espacios que optimicen la eficiencia y comodidad para los usuarios en función de sus características específicas. Esto va más allá de una respuesta a las dimensiones físicas, e incluye también el cómo las personas interactúan con el espacio, cómo se sienten y cómo sus necesidades varían a lo largo del tiempo.

 

Our-Shelves-Houses, con su sistema de cooperativa, permite la colaboración directa entre los arquitectos y los futuros habitantes, proporcionando una plataforma para la ergonomía aplicada en la personalización del hogar. Cada una de las ocho viviendas del proyecto está diseñada como una unidad independiente que puede adaptarse en función de las necesidades y características de cada familia. La estructura del edificio se basa en un sistema de madera laminada de alta calidad, lo cual no solo ofrece sostenibilidad, sino que también facilita la creación de espacios personalizados mediante el uso de técnicas tradicionales de ebanistería a gran escala. De esta manera, el diseño se convierte en un “traje a medida” donde los detalles, desde la altura de las estanterías hasta la orientación de los espacios de trabajo, responden a la ergonomía específica de los usuarios, siguiendo un proceso similar al de un sastre al crear una prenda personalizada.

 

En términos de organización espacial, el proyecto adopta una disposición de dúplex escalonados que optimiza tanto la funcionalidad como la experiencia espacial, aprovechando al máximo la luz natural y la ventilación cruzada. Esta configuración permite evitar las plantas intermedias convencionales y generar un flujo de circulación interna fluido, donde la escala ergonómica se adapta a las diferentes actividades y a los diferentes niveles de interacción social. Según Panero y Zelnik en «Las dimensiones humanas en los espacios interiores» (1979), la disposición de los espacios debe considerar tanto el movimiento corporal como la adaptación a los contextos de convivencia, lo que en Our-Shelves-Houses se logra mediante un diseño de espacios interconectados que permiten tanto privacidad como cohesión familiar, creando una experiencia ergonómica de confort y practicidad.

 

Por otro lado, el uso de la madera como material estructural añade una dimensión ergonómica sensorial al proyecto. La madera, al ser un material cálido y de baja transmitancia térmica, contribuye al confort térmico y táctil, factores que influyen en el bienestar y que están relacionados directamente con la percepción ergonómica del espacio. Estudios sobre el impacto de los materiales naturales en la salud y el confort de los usuarios (Ikei et al., 2017) muestran que el uso de madera en interiores contribuye a reducir el estrés y mejora la calidad del aire, potenciando así un ambiente saludable y acogedor. Esta elección de materiales, junto con la estructura abierta y adaptable, convierte a la madera en un elemento funcional y simbólico, un soporte que estructura y socializa el espacio, adaptándose y transformándose para satisfacer las necesidades y deseos de cada familia.

La idea de estructura socializadora también se ve en los elementos que ayudan a la protección solar, la privacidad y la organización del espacio. Los paneles de madera no solo cumplen con funciones estructurales, sino que también integran elementos de mobiliario y almacenamiento que facilitan el uso eficiente del espacio sin comprometer la estética o el confort. Esta organización permite un diseño interior que no solo maximiza el espacio disponible, sino que también da lugar a una configuración ergonómica y funcional que responde a la manera en que los usuarios interactúan cotidianamente con su entorno.

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